Ni Kun se quiere marchar; así de a gustito ha estado en su casa de Madrid. Con nuestra mascota anunciaba mi llegada a España y con ella nos despedimos. Parece una tontería, pero aunque no os haya podido ver a nadie por la complicación familiar q he tenido, el hecho de marchar se siente de verdad, como que físicamente no estaré y me da pena. Dejar mi casa, mi familia, amigos y hasta una hija es duro, pero me espera mi vida allá y ya pronto os estaré contando con esas fotos sensibles y tiernas de Argentina.
Hemos estado muy a gusto en casa; cobijados del frío intenso y he podido trabajar en mi taller; he servido muchos pedidos y ya me puedo ir tranquila porque cumplí con mi deber; me he reafirmado en el amor a mi trabajo y en la capacidad de crear que recibí como un gran don. He hecho piezas maravillosas y deseo regresar para volver a trabajar.
Siento mucho no haberos visto a mis seres queridos y cercanos, pero esta vez no ha podido ser; ya sé que en verano pasado tampoco fue, pero una ya no puede hacer más porque no dependía de mí. Nada me hubiera gustado más que haberte abrazado o compartido más; haber hablado o poderte escribir con calma; sencillamente no tuve tiempo para mí.
Me despido con el corazón de Kun tatuado en su piel; no podíamos tener otra mascota;vuelve a su tierra natal.