Como si apeteciera más en verano que en invierno. Ver esta foto me recuerda al señor que la vende cada día en la calle Quintana de Buenos Aires. Se sienta en ese árbol y luce sus piezas como si fueran para un bodegón, pues las limpia y les da brillo. Las coloca «lindas» e incluso vende medias piezas; o sea, que te puedes encontrar media pera. Es delicada su forma de pesarla con un simple gancho. A veces trae palta (aguacate) y espera hasta vender todo para marchar de vuelta.