Hoy es el día en que los niños buscan un motivo para gastar bromas;que si sal en vez de azúcar, que si pasta de dientes al dormir, que si pimienta para estornudar..cosas tontas de antes. En mi caso,los no tan niños me gastaron una broma de mal gusto; los culpables: mi marido e hijo hace ya unos años. Nos fuimos todos de paseo y ellos volvieron porque se habían olvidado algo; nos reencontramos en casa de unos amigos y de ahí fuimos a cenar y ya regresamos a casa muy tarde; al abrir la puerta del garaje veo una luz y le digo que deberíamos de tener más cuidado pues era una época de robos; sin más, salgo la primera del coche para abrir la puerta principal, como siempre y venían mis hijas pegadas a mí pues querían ver la gala de Inocente inocente en la tele; cuál fue mi terrible sorpresa que al girar la llave veo luz dentro y abro un poco más y me encuentro todo, absolutamente todo tirado por los suelos; contenido de cajones, libros, chales, bufandas.y salgo de vuelta con ataque de pánico al coche para decir que nos fuéramos de vuelta que estaban los ladrones dentro..cuando veo a los hombres «malvados» de mi casa reírse y decir: «inocente, inocente»..no lo podía creer..casi se me sale el corazón..eso sí, tardé muchísimo en olvidarlo..ni aún puedo y también ellos recuerdan lo que tardaron en recoger todo y que jamás lo volverán a hacer. Cada vez que entro en casa y saco la llave para abrir la puerta, me viene este día 28 de Diciembre a la cabeza y lo recuerdo como una broma de muy pero que muy mal gusto.