No puedo dejar de pensar en ella ; es icono ya en mi vida y desde que hoy la he conocido, ha engrandecido mi día.

Prefiero no tener pies y saber a dónde voy que tenerlos y estar perdida”, dice Sara Andrés. La atleta madrileña ha convertido esta frase, que le salió de forma natural poco después de sufrir un accidente de tráfico hace cinco años, en su lema de vida. Ella tiene muy claro hacia dónde dirige sus pasos, hacia una vida plena en la que es feliz dando clases en segundo de Primaria en el colegio Maria Moliner de Villanueva de la Cañada (Madrid) y entrenando y compitiendo en atletismo, un deporte que le abrió una ventana hacia una nueva vida.

Después del accidente quería disfrutar de la vida al máximo y me embarqué en todas las aventuras posibles: paracaídismo, surf, hípica, ciclismo, esgrima, tenis en silla y el último fue el atletismo, que me ha aportado muchas alegrías y oportunidades”, cuenta. “Porque en el accidente vi una segunda oportunidad, me cambió la vida para mejor. Empecé a valorar lo importante, fue como una bofetada de realidad y ahora siempre veo lo bueno en lo malo”, añade.

Reconoce que tras el accidente pasó un periodo de duelo. “Hay que sufrirlo porque si no te pasará factura más adelante”, dice convencida. Pero no tardó mucho en superarlo y descubrir ese lado bueno del que antes hablaba. Y con esa misma positividad y energía afrontó, hace dos años, un cáncer de tiroides que a punto estuvo de dejarla sin poder ir a Río. Pero no sólo fue sino que, además, regresó con un diploma en la prueba de 400 metros, en la que acabó quinta. Cada vez que lo pienso, me pongo a llorar o se me ponen los pelos como escarpias. Me sentí muy especial, muy protagonista, sentía que estaba haciendo algo muy grande”, rememora.

Y quiere seguir haciendo cosas grandes, como ganar su primera medalla en un Mundial. Se estrena compitiendo en el de Londres este domingo en la prueba de 400. Después también lo hará en 100 y 200. “Estoy emocionada, nerviosa y con ganas de que llegue ya. Mi objetivo es ir a por la medalla en el 400. Siendo realistas, puedo conseguir el bronce. Y también es mi objetivo pasar a la final en el 200. En Río me quedé a tres centésimas, pero he dado un salto muy grande y hace dos semanas, en el Campeonato de España, hice un segundo menos que en Río (allí hizo 28.80)”, explica.

Esa mejora es producto de muchos meses de trabajo. Cambió de entrenador en noviembre. Empezó con Carlos Llanos, que dio prioridad a la calidad de los entrenamientos frente a la cantidad. “En el gimnasio entreno con las prótesis de caminar y en la pista, con las de atletismo. Con las primeras hemos trabajado ejercicios para mejorar mi estabilidad y equilibrio, y he aprendido a ser consciente de mi posición corporal”, explica Sara. “Y eso me ayuda en mi día a día también”.