Estos hombres vendían camarones recién pescados; qué ternura de foto ¡¡. Uno los preparaba y el otro ahuyentaba las moscas con una especie de tiras escuálidas y a un ritmo de tortuga..pero la pareja vendía vida pura pues estaban casi vivos los animales y a la vez todo era alegría y bondad.
El señor de rojo promocionaba su trabajo y estaba con las piernas literalmente dentro del agua, pero subido a unas piedras, que lo hacían estar más alto. Sólo recordarlo me enternece. El señor de en frente no hablaba; silencio puro y dientes de perlas.
Servilleta marina es el momento en que se pide la servilleta y nuestro hombrecito agarra agua de mar con el vaso y lava los dedos con olor a marisco. Estaba muy orgulloso de «su invento».
Vuelven a ser momentos inolvidables que jamás podré olvidar; por eso os los comparto.

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