No somos conscientes del regalo que supone levantarnos cada mañana y poder oír, que no es lo mismo que escuchar.

Ayer me reencontré con una amiga que dejé de ver hace 26 años y me contó que se quedó sorda y cómo ha luchado durante tres años para estar tan bien como la encontré..una crack de la vida.

El día anterior escuché en la radio el testimonio de una mujer sobre papel, en un libro, sobre sus padres, ambos sordos..me enterneció saber que su madre dormía con un cordel con un extremo atado a su muñeca y el otro a su hija..para avisarle de cada movimiento mientras dormía ..no he parado de pensar en ello..

Privilegiados diarios somos.

Aros Clásicos Verili

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