Ay que me caigo ¡¡

Ay que me caigo ¡¡

Eso pensábamos todos al verle plegarse para alcanzar el cacahuete con la trompa. Fue ayer en el zoo, donde me gusta ir al menos una vez al año; esta vez fue con los hijos y nos reímos mucho. Hoy no vamos a hablar de su privación de libertad, pero sí de lo graciosos...