Para los que no conocéis la noticia, la noche de Halloween en Madrid huno una avalancha nocturna en una discoteca y murieron 4 niñas. Se investiga lo sucedido y todo fue ilegal y descontrolado.

Con 18 años cumplidos el mes de agosto, Leticia Serra superó el pasado jueves, en el Madrid Arena de la Casa de Campo, la peor experiencia de su vida: «No volveré a nada así en la vida, nunca más; lo juro». Hace un año estuvo en otra fiesta parecida en ese mismo lugar y todo fue bien. Sin embargo, en aquella ocasión Leticia era menor y en la puerta de entrada nadie le pidió algún documento que acreditara su edad. El miércoles tampoco le exigieron el DNI y dentro del recinto «se podía consumir todo el alcohol que quisieras», recuerda esta joven madrileña, estudiante de Segundo de Bachillerato, quien pagó 25 euros por su entrada sin derecho a consumición. La organización también puso fácil la ingesta de alcohol en el interior: tres copas, diez euros.

Pero a Leticia lo que le ha marcado, con su mayoría de edad recién cumplida, son los minutos interminables que vivió dentro de la avalancha humana la noche de Halloween. Está segura de que vio morir a una de las tres víctimas, a la que llegó a tranquilizar con un «¡vamos a salir de esta!». Este es el relato que Leticia hizo ayer a ABC:

«La gente dice que la avalancha fue por una bengala, pero la aglomeración se originó antes. Sí, yo vi la bengala, pero la avalancha no fue por eso, fue por un cúmulo de cosas. El recinto estaba superlleno -creo que vendieron más entradas de las permitidas- y la gente empezó a bailar a empujones cuando comenzó la actuación de Steve Oaki. Muchos se agobiaron y se fueron hacia la puerta de salida; otros cayeron en la pista principal y yo me fui hacia la puerta, que estaba a unos quince metros. Por donde yo estaba, era la única puerta que había para huir, intuía que la puerta estaba allí porque no vi ninguna señalización».
«Me empecé a ahogar»

«Justo cuando llegué empezamos a caernos todos. Primero dos personas y luego los demás. Los «puertas» (vigilantes) empezaron a tirar de las personas que estaban caídas. Como la gente de atrás no se enteraba de lo que estaba pasando, seguían empujando. Estuve muchísimo tiempo abajo, no sé cuánto».
«El niño de al lado me mordía el brazo y la niña que murió me empezó a agarrar»
«Una de las niñas que murió estaba justo debajo de mí. De repente, noté que me arrancaban los zapatos a mordiscos. El niño de al lado me mordía el brazo y la niña que luego murió me empezó a agarrar porque se estaba ahogando. Dejé de mirarle a su cara, veía sus manos, las vi moradas. Al principio tenía sus manos cerradas en un puño, haciendo mucha presión, pero al final las abrió. Yo le dije que se tranquilizase, que íbamos a salir de esa, pero murió».

«Llevábamos mucho tiempo en la aglomeración, no sé cuánto estuve allí. Los porteros estaban tirando de la gente de abajo y nos hacían mucho más daño. Yo comencé tirada en la tercera fila por abajo y al final terminé casi tocando el suelo, porque tiraban de la gente que estaba abajo. Me empecé a ahogar y yo pensé que me moría. Respiraba con lo mínimo. Cuando empezaron a tirar las bolas de humo para que la gente de alrededor se dispersase eso me afectó muchísimo y me costó respirar aún más. Todo el mundo estaba gritando, yo estaba tranquila, pero llegó un momento que pensé: ya está».
«Al final terminé casi tocando el suelo, porque tiraban de la gente que estaba abajo»
«Estaba mirando hacia abajo y, de repente, vi que había unos niños que estaban sacando a la gente por arriba. Les miré y esos niños tiraron de nosotras después de quitar a gente que teníamos encima. A mí y a mi mejor amiga, Macarena, que estaba encima de mí, nos metieron por la puerta de un vestuario que estaba al lado. Abrieron un círculo a nuestro alrededor, me dijeron que me levantase, pero yo no podía mover las piernas. Esos dos niños, José Antonio y Borja, me cogieron en brazos y me llevaron al vestuario para tranquilizarme. Mi mejor amiga tampoco podía andar».

«Cuando me cogieron seguía acumulándose gente en el suelo. En el vestuario había unas diez personas que estaban vomitando, gritando, llorando. Por ese lugar apareció un chico, yo creo que era un cliente porque no llevaba ningún distintivo de la organización, y nos dijo que iban a venir ambulancias. Borja y José Antonio nos sacaron a mi amiga y a mí a la calle para que tomáramos el aire y nos tranquilizáramos. Luego me fui a casa, se lo conté a mi madre y me derrumbé, rompí a llorar y fui entonces consciente de lo que había vivido. Hasta ese momento no había asimilado nada. Luego fui al médico. La pierna derecha no la siento, la espalda tampoco y el médico que ha dicho que hay que esperar porque tuve mucho peso encima. Si no se me pasa en dos días, tendré que volver a la consulta».

«Ha sido la peor experiencia de mi vida. Llevo dos noches sin dormir. No volveré a nada así en la vida, nunca más, lo juro»

Leticia relata a ABC cómo dio ánimos a una de las tres chicas fallecidas cuando ambas se encontraban atrapadas en la avalancha
MANUEL MORENO / toledo
Día 03/11/2012
«Una chica murió justo debajo de mí»

Leticia Serra, ayer en un hotel de Toledo, donde atendió a ABC

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