Cuantas veces de pequeños habremos montado una tienda en la puerta de nuestra casa o tocando a los vecinos para vender unas conchas, a unas pastas caseras hasta unos dibujos o cualquier cosa de nuestros padres para ganar pesetillas y comprar chucherías. También hacíamos funciones y reuníamos a toda la familia, previo pago de una entrada para luego comprar los caprichos de la merienda de la fiesta. Recuerdo haber imitado a las Grecas o incluso a Tina Charles y el día de la actuación, el disco se había quedado al sol y se deformó, con lo que no pude salir y eso que tenía ya las trencitas hechas en todo el pelo; labor que nos llevaba días..Mónica, te acuerdas ?? Ya de mayores seguimos haciendo función de Navidad con Portal de Belén viviente..son momentos inolvidables.
El niño de la foto, que corté su cara lógicamente por respeto al menor; vendía piñas con sus hermanos y primos. No paraban de reír pues se ponían nerviosos; se retorcían las camisetas de la emoción de preguntarles por sus piñas, que vendían a precio de pino; qué inocencia; qué lindos ¡¡

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