Si Ud. encontró este libro, lo leyó y lo disfrutó; déjelo en algún lugar donde otro lo pueda encontrar, leer y disfrutar.
Así funciona ‘Yo leí este libro’, más información en www.yoleiestelibro.blogspot.com

El blog es muy bonito, contiene videos y enlace a otros países. La idea original es de un par de chicos argentinos pero pronto se borraron las fronteras y los colores de los mapas se tornaron vanos.

Durante la primera tarde de enero de 2009; hartos de un mundo sin la dignidad del peligro, los amigos decidieron comenzar una silenciosa revolución mundial. Esa modestia ambición los movió hasta Parque Rivadavia, donde adquirieron veinte ejemplares de «La Metamorfosis», de Kafka. Con algún vago entusiasmo fueron olvidándose rápidamente los libros en diferentes lugares de la ciudad. Ambos -¿será preciso que lo diga?- eran jóvenes, distraídos y apasionados.
Tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real. Casi inmediatamente la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Al cabo de unos meses, la radio y la televisión vocearon no sin escándalo la noticia. Pero tras los quince segundos de fama otra vez los envolvió el olvido. Así mismo, en algún café perdido de la ciudad dos hombres cualesquiera, trabajados por el hábito fugaz de los periódicos, habrán referido la anécdota durante el diálogo casual de la tarde. Lo cierto es que esa indiferencia ecuménica favorecía el proyecto de los secretos conspiradores. La revolución debía prescindir de la pompa y de los estandartes, de los desfiles y los discursos impartidos a las masas. Así, las plazas y las calles de Buenos Aires se han ido poblando poco a poco de silencioso libros leídos y devueltos a nadie. La diseminación de esos objetos en otras ciudades y países completará el plan.
Los desconocidos benefactores han multiplicado su número al ritmo de los libros olvidados. Nadie conoce cuántos son exactamente ni de dónde provienen. Pero sí se sabe que se trata hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones, que hablan diversos idiomas y que han tomado la extraña resolución de ser razonables: han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.
Descreen de la vanidad de la memoria, de los slogans publicitarios y de los beneficios del intercambio. Para ellos la fuente de todas las felicidades es el olvido.

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